Los imitadores de la moda vs. la ley de derechos de autor

Los imitadores de la moda vs. la ley de derechos de autor

Por Rowena Natasha

Coco Chanel dijo una vez, «la imitación es la forma más sincera de halago», ¿pero a costa de quién?

La moda en sí es un arte; combina el diseño, la cultura y el movimiento en uno para crear una personificación del estilo adecuado a la personalidad de uno. Cada año, la Semana de la Moda se lleva a cabo en ciudades como París, Nueva York y Londres donde diseñadores de alto nivel organizan desfiles de pasarelas para mostrar sus prendas más elaboradas. Estos desfiles incluyen una variedad de diseños, desde prendas de alta costura hasta prendas listas para vestir. Su propósito es impulsar el perfil del diseñador en la industria y de inspirar a otros diseñadores a crear una línea de moda comercialmente más viable y asequible.

Con el ambiente acelerado que rige «fuertemente en la creatividad de los diseñadores» , [1] hay mucha presión y poco tiempo para crear no solo nuevos diseños, pero también diseños únicos. La constante lucha para estar al día con las tendencias y producir nuevas colecciones es una prueba de la pasión del diseñador; por lo tanto, es justo reconocer su duro trabajo al respetar sus diseños. Desafortunadamente, no todos lo ven de esta manera. Las tiendas de moda rápida usan estos diseños únicos como una oportunidad para producir en masa diseños similares, si no idénticos. Entonces, ¿cómo es esto legal?

En los Estados Unidos, la protección para los diseñadores está limitada en su totalidad gracias a sus factores funcionales. Ya que las prendas de vestir son usadas para cubrir nuestros cuerpos y que los bolsos son usados para llevar nuestras pertenencias, se consideran como artículos funcionales en vez de artículos creativos. Con los derechos limitados que tienen los diseñadores para proteger sus diseños, ellos son

«virtualmente indefensos contra el creciente número de imitaciones que amenazan a la industria».[2] Así, las marcas de moda rápida como H&M y Zara son capaces de replicar perfectamente el diseño de una prenda cara y venderla a un precio más asequible sin infringir la ley.

Según los datos de ganancias del McKinsey Global Fashion Index, Zara tiene un promedio de 2 a 3 veces más rentable que otras tiendas.[3] En lugar de desarrollar sus propios diseños, Zara pasa directamente a fabricar copias idénticas de los diseños que debutaron en los desfiles de moda porque

«el éxito de las tiendas de moda rápida depende en gran parte de que se refleje rápidamente el gusto, siempre cambiante, de los clientes por la moda y de poder ofrecerles los últimos estilos que satisfagan sus necesidades y deseos».[4] Zara ahorra tiempo saltándose el proceso de creatividad y es capaz de distribuir sus productos al mercado mucho más antes, y al mismo tiempo se asegura de vender artículos de alta tendencia a un ritmo más rápido para aportar más beneficios a la empresa.

Sin embargo, si un diseño incluye un logotipo o una impresión distintiva, entonces esos elementos creativos pueden protegerse siempre y cuando «puedan identificarse por separado y sean capaces de existir independientemente de los aspectos utilitarios del artículo».[5] Por ejemplo, los derechos de marca protegen el nombre y el logo del diseñador y pueden ser útiles para establecer la imagen de la marca. Trade

Por otra parte, la protección de la imagen comercial podría ser más útil cuando se trata del diseño real de un producto; ayuda a los consumidores a identificar la procedencia del producto a través de su apariencia física y de cómo se comercializa. Esto se aplica habitualmente a marcas bien establecidas como la suela roja de los zapatos de Louboutin. Aunque el color por sí solo no puede ser protegido, la suela roja de Louboutin se ha convertido en una característica icónica que los consumidores asocian con la marca.

Algunos podrían argumentar que mientras el diseño original y las imitaciones se enfoquen en mercados diferentes, los diseñadores no tienen que preocuparse de perder clientes, pero este no siempre es el caso. Muchas marcas o diseñadores en el mismo nivel de la pirámide de la moda pueden imitar el diseño de otra entidad y fabricar uno muy parecido al original. Un ejemplo de esto es cuando Louboutin presentó una demanda por infracción de marca registrada a YSL en abril del 2011 afirmando que YSL era responsable de las reclamaciones por infracción de marca registrada.[6] La infracción de una marca registrada «ocurre cuando una empresa usa la marca de otra de una manera que confunde a los consumidores sobre qué empresa realmente fabricó el producto».[7] En esencia, Louboutin estaba afirmando que YSL había falsificado el origen de sus zapatos, haciéndole creer a la gente que sus zapatos eran de Louboutin debido a la suela roja.

Los pequeños creadores independientes también han sido presa de los imitadores de moda. Aunque este problema es desafortunado tanto para la alta costura como para las marcas pequeñas, es un poco más injusto para estas últimas ya que «las marcas de lujo probablemente no notan un impacto en sus ganancias, pero las pequeñas marcas y los creadores independientes, cuya creatividad es su único medio para impulsar sus negocios, quedan indefensos frente a las grandes tiendas».[8] La susceptibilidad a las dificultades financieras pueden suceder en cualquier nivel de la pirámide de la moda; puede surgir en cualquier momento y en cualquier caso. La democratización de la moda prueba que la creatividad no sólo surge de las casas de alta costura, sino también de creadores aspirantes o desconocidos.

El rápido entorno y la dinámica de la industria de la moda son algunas de las razones por las que la moda es una de las pocas industrias creativas que no está totalmente protegida por las leyes de derecho de autor. Dada la falta de herramientas, los diseñadores tienen que depender de las leyes de protección actuales; sin embargo, estas leyes son muy irresolutas y pueden ser costosas, incómodas y demorar un largo tiempo. Las leyes de propiedad intelectual están fallando en la industria y necesitan ser abordadas. Aunque la ropa en sí es un artículo funcional, el Congreso todavía puede tomar medidas legislativas y mejorar las leyes de propiedad intelectual para que se adapten mejor tanto a creadores independientes y establecidos. Ya que la moda es una forma de arte, los creadores merecen por lo menos la protección necesaria para su arduo trabajo.

No obstante, los imitadores no deben ser despreciados ni desterrados de la industria de la moda. Por frustrante que sea ver a alguien robar un diseño creado por pasión por la forma de arte, los imitadores propagan atención a las tendencias actuales. Ellos ayudan a aumentar el crecimiento económico de la industria apelando a consumidores de la clase media y la clase baja. Ambas clases conforman más de la población mundial que la clase alta, lo que significa que sin estos imitadores de moda rápida, la industria de la moda se quedaría, en sí, como una industria pequeña e impotente. Con los imitadores de la moda dominando los puntos de venta, casi todo el mundo usa algún tipo de derivativo de una pieza de alta costura diariamente. Quizás Coco Chanel tenía la razón cuando dijo, «todos los días son un desfile de moda y el mundo es tu pasarela».

 

  1. CitasOlivia Hyde and Kishore G. Kulkarni, «Counterfeits and Intellectual Property Rights (IPR): The Fashion Industry.» SCMS Journal of Indian Management 14, no. 3 (julio de 2017): 5-13.

  2. Ibid.
  3. «Profit Made by McKinsey’s ‘Super Winners’» in 2017,» The Atlas, fue modificado por última vez el 6 de diciembre de 2018, https://theatlas.com/charts/H16-_tSJN
  4. Jiyeon Kim, Park Joohyung, and Paige L. Glovinsky, «Customer Involvement, Fashion Consciousness, and Loyalty for Fast-Fashion Retailers,» Journal of Fashion Marketing and Management 22, no. 3 (2018): 301-316. http://dx.doi.org.erl.lib.byu.edu/10.1108/JFMM-03-2017-0027.
  5. Narumon Saardchom, «RISK OF INTELLECTUAL PROPERTY AMONG FASHION DESIGNS.» Journal of Legal, Ethical and Regulatory Issues 20, no. 2 (2017): 1-10.
  6. Dariush Adli, “EP’s Louboutin Decision Opens the Door for U.S. Businesses to Protect Their Color/Shape Brands in Europe,” IP Watchdog, fue modificado por última vez el 4 de septiembre de 2018, https://www.ipwatchdog.com/2018/09/04/epslouboutin-decision-opens-door-for-color-shape-brands-europe/id=100692/.
  7. Areti T. Vogel and Kittichai Watchravesringkan, «Retail Trend Imitation: A Controversy between Firms of Europe and North America,» International Journal of Business 24, no. 1 (Invierno 2019): 96-111.
  8. Shanai Charlton-Taylor, “Fashion’s Copycat Problem,” Shift, fue modificado por última vez el 29 de abril de 2019 https://www.shiftlondon.org/fashion/fashions-copycat-problem/.

 

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